En la vida todo tiene un comienzo y un final. Tanto es así, que incluso hasta las cuentas bancarias tienen un comienzo y fin de apertura en el momento en que el cliente así lo decide.
Pero cancelar una cuenta bancaria no se debe limitar a acudir a un cajero automático y sacar hasta el último céntimo, sino que se debe proceder a su cancelación, lo que significa acudir por última vez al banco para notificar el fin de la relación banco-cliente.

La consecuencia directa de no cerrar una cuenta cuando se deja de utilizar es la acumulación de comisiones e intereses generados por la cuenta, tarjetas asociadas y otros productos.
El hecho de que una cuenta de banco esté a 0 euros no significa que se dé por cerrada o cancelada, ni que el cliente quede exento de las condiciones vigentes que tiene en el contrato.

Pueden pasar años hasta que las primeras notificaciones le lleguen al cliente para reclamarle la suma de comisiones generadas en su cuenta, pudiendo llegar varios cientos de euros acumulados hasta la fecha. Y por supuesto no pagar siempre es un problema.

Para evitar que todo esto llegue a ocurrir, es muy necesario acudir al banco para formalizar el cierre de la cuenta bancaria con todos los servicios vinculados, tales como talones y tarjetas bancarias.
Tras finalizar el cierre, al cliente le será entregado un justificante impreso que indiqué que la cuenta ha sido cerrada con la fecha actual ain que existan importes deudores por parte del cliente.