Una de las teorías más a tener en cuenta debido a la desatención por parte del personal de servicio en bares y restaurantes, es la falta de incentivo por parte de los camareros para prestar un servicio óptimo.
Probablemente muchos camareros consideran que su trabajo no está tan bien pagado como debería, y es por ello que se suelen limitar a ofrecer un servicio básico al cliente, es decir, lo estrictamente necesario, pregunta la primer vez para tomarse nota, o incluso esperar a que sea el cliente el que tome la iniciativa.

Más allá de ese primer contacto entre camarero y cliente no se suelen producir otras solicitudes por parte del camarero, pues es lo habitual que sea el cliente el que tenga que localizar al camarero para solicitar una nueva orden, modificar la actual o cualquier otra petición que necesite como cliente.
Por tanto, el cliente debe en primer lugar localizar al camarero, en segudo lugar esperar a que éste le haga caso, y en tercer lugar tener la suerte de que su nuevo pedido esté correcto.
Un cliente nunca debería está “al acecho” del camarero, como suplicando que le de comida o bebida, y ni mucho menos tener esa culpabilidad de “estar molestando”.

¿Por qué hay camareros que se limitan a hacer su parte y no están atentos a las necesidades del cliente?
La razón como ya hemos comentado puede estar relacionada con unos salarios injustos.
De todos modos la cosa podría pintar de otra manera si en España existiera la cultura de dejar propina, algo totalmente normalizado en otros países.
Cualquier persona que trabaje en el sector de servicios y recibe una propina se va a sentir bien, pues sabe que ha hecho un buen trabajo y ha sido recompensado por ello, y una cosa lleva a la otra, pues el cliente recibe un mejor trato por parte del camarero, el cual estará atento por si se le está terminando la bebida o si necesita cualquier otra cosa.

El servicio es bueno, pero podría ser mejor
Recomendamos tomar este artículo como una crítica constructiva, no como un ataque a un sector determinado, pues ya hemos indicado que el sector servicio es muy competente en España, pero que podría ser mucho mejor si estuviera mejor incentivado, ya no por parte de la empresa, sino por parte del cliente.