Hay seguros de vida, decesos o incluso seguros de hogar, que ofrecen de forma gratuita a sus clientes una revisión y limpieza dental anual en el dentista que esté asociado con el seguro en cuestión.
Las aseguradoras suelen trabajar con varios centros, por lo que el cliente puede elegir el dentista al que quiere acudir para hacerse la revisión anual.

Lo que debería ser un servicio completo y de calidad para con el cliente se convierte en una especie de “servicio express”, es decir, que a menudo se tiende a hacer -el dentista- una distinción entre los clientes que utilizan el seguro -y por tanto no han de pagar- y los clientes que pagan por el mismo servicio al no tener esa “ventaja” en ninguno de sus seguros.

El cliente que acude al dentista avalado por su seguro médico para hacerse una limpieza anual gratuita puede ser catalogado como cliente de segunda, una especie de invitado molesto al que no hay más remedio que atender, y para ello los dentistas suelen utilizar algunas de las siguientes tretas para que esta incómoda e improductiva visita sea lo menos traumática posible.

Hay que dar una rápida salida a los clientes que no dejan dinero en caja. Lo que intentarán es terminar cuanto antes con el cliente, probablemente utilizando mucho menos tiempo por el mismo servicio con un cliente que paga.
Aunque el resultado final de la limpieza no sea del todo satisfactorio, es muy probable que el cliente del seguro no se queje, al fin y al cabo no ha tenido que pagar por su paso por el dentista.

Amontonar a todos los clientes con seguro en un mismo día de la semana. El dentista tiene asumido que se tiene que “calar” a todos los clientes sin seguro, de modo que generalmente dedican un día -para el centro un día perdido- para tratar con todos estos pacientes, aunque esto suponga un perjuicio para el paciente.
En estos casos se suelen producir retrasos bastante prolongados a los que solo cabe esperar con amargura. Mientras se espera a ser atendido, es común ver a personas que llegaron inmediatamente después entrar antes para ser atendido.
Se trataría entonces de dar prioridad al paciente de pago y respetar su horario o su cita programada, algo que no suele ocurrir con los pacientes con seguro.

El hecho de marginar al paciente con seguro médico es un gran error por parte del dentista. Este paciente puede sentir que no es tratado con la correspondiente antención y podría plantearse cambiar de dentista.