Si tener problemas con los servicios de Internet es cosa habitual y frecuente, sea la compañía que sea, los problemas surgen con mayor facilidad en el momento en que un cliente decide cambiar de compañía y portabilizar sus servicios -Internet y teléfono principalmente- con otra compañía.
La cosa se complica aún más cuando hay de por medio una portabilidad por cambio de domicilio.

Entre los diversos problemas, los más frecuentes pueden estar relacionados con la tardanza a la hora de realizar el cambio, es decir, que el el proceso para la portabilidad se alargue durante semanas, o que se procesa a deshabilitar la línea telefónica o de Internet en un domicilio y no se active la nueva línea en el nuevo domicilio, o se haga también pasado varios días, dando como resultar tener al cliente sin servicio.

Otro problema común con la mala gestión, es la pérdida del teléfono actual del cliente y que se le asigne uno nuevo, algo totalmente desastroso pero que suele pasar con bastante frecuencia.
También ocurre que en apariencia todo parece estar en orden después del cambio, pero en el momento de probar los servicios éstos se muestran inestables, como tener una mala conexión a Internet.

Es muy importante no firmarle al técnico hasta comprobar que todos los servicios funcionan con normalidad, midiendo la velocidad de Internet que deberás coincidir con la contratada.

Otro aspecto a tener en cuenta es comprobar que el precio final a pagar por el servicio es el mismo que se indicó cuando se hizo la solicitud del cambio, advirtiendo que no haya facturación por alta del servicio o traslado, en el caso de que así hubiera sido acordado.